viernes, 7 de mayo de 2010

¿Cómo percibo mi docencia?

Mi actividad como docente comienza en febrero de 2008 formalmente, ya que un semestre anterior solo estuve como apoyo en recursamientos intersemestrales. Al principio no tenía idea de nada, solo preguntaba a los docentes con experiencia como manejarme ante los alumnos, con la disciplina sobre todo. Poco a poco me han explicado que hay que hacer planeaciones de clase, y creo que son una maravilla.
Un día común y corriente llego a salón de clase y saludo a mis alumnos. Empezamos la actividad del día con una pregunta sobre el tema, como es la materia de inglés, me parecen temas divertidos y de uso cotidiano para ellos: Tipos de películas, pasatiempos favoritos, deportes, familia, viajes, etc., dependiendo el tema sugerido por el texto. Enseguida hacemos alguna actividad para que los alumnos vayan asociando la estructura gramatical a tratar, se da una breve explicación y se pide realizar ejercicios.
Sin embargo, a veces siento que ellos no tienen muchas ganas de trabajar o no les gusta a todos la materia, por lo que no se cómo igualar intereses y motivarlos. Mi principal objetivo es que ellos aprendan con gusto, porque es educación y formación para ellos y no solo para obtener alguna calificación.

Mi aventura de ser docente

Al analizar esta lectura creo que nos da otra visión en nuestra actividad docente. Primeramente el ver y sentirnos como maestros de humanidad, es decir, estamos trabajando en servicio de seres humanos.
Aunque pasemos años estudiando y tratando de adquirir conocimientos, no los podremos transmitir sin cometer errores. Es así como estos errores nos guiaran a una forma adecuada para comunicarlos, siendo esta nuestra principal función, ser buenos interlocutores. Y este proceso lleva tiempo y dedicación, misma que nos hace pensar y reflexionar para buscar nuevas formas de transmisión siempre buscando la curiosidad del educando.
No es permisible ser monótonos, por los demás y por nosotros mismos. Es cuestión de innovar, buscar nuestra creatividad y simpleza para hacer las clases más fáciles y divertidas. Si continuamos con los mismos apuntes, mismos ejemplos, hasta mismos chistes por siempre, terminaremos aborreciendo nuestra actividad. Y si nosotros no disfrutamos nuestra clase, como podríamos esperar que los alumnos la disfruten.
En sí, se trata de poner amor a nuestro trabajo y no dejarnos empolvar. Al escuchar “escuela”, no solo es de conocimientos científicos, es escuela de la vida. Los alumnos comparten su tiempo con compañeros y docentes, comparten tiempo, emociones, sentimientos, etc., mismos de los que nos contagian a nosotros y también nos dejan muchas lecciones de vida. Hay que aprender verdaderamente de ellas para buscar ser mejores.
El reto es mantener la inquietud y motivación de los alumnos por comprender su mundo, para que lo pueda vivir y disfrutar y sacar su mayor provecho. Por lo tanto siempre ligar sus conocimientos con su vida cotidiana, en que le puede ayudar y como puede mejorar. Así como nosotros en la labor de docentes, tener siempre visible nuestro objetivo de cada clase, que esperamos con ello y como hacer lo mejor para alcanzarlo. Los alumnos son razonables como nosotros, y nuestro plan de trabajo puede funcionar haciéndolos participes manteniendo un orden en un ambiente cómodo.
Es así como nuestro reto es muy grande y maravilloso. La vida me ha puesto en un lugar y momento preciso para ayudar a los demás. Y ahora como docente, es estudiar y prepararme con otra visión, ya no soy la alumna, necesito cambiar mi visión y prepararme para mis alumnos. Saber aterrizar en la forma adecuada estos conocimientos a su nivel para que puedan ser entendibles y aprovechados.

Los saberes de mis estudiantes

Al comentar con mis alumnos sobre el uso de Internet expresan gusto e interés sobre el tema, ya que es una herramienta que utilizan frecuentemente tanto como reservorio: jugar, ver videos, fotos, noticias, programas de t.v., buscar información, bajar música y juegos; así como espacio social para chatear, usar redes sociales como Facebook, traducciones, soporte técnico y algunos hasta hacer compras.

Creo que el navegar en Internet es uno de los hobbies preferidos para la mayoría de los jóvenes hoy en día, por lo que se puede aprovechar esta herramienta en el aula para la investigación. Por ejemplo, en la materia que imparto, Ingles II, se puede aprovechar para búsqueda de vocabulario, traducciones, investigación de temas a tratar en clase, ejercicios de gramática, lecturas, audio y video para mejorar pronunciación y hasta chatear con amigos de otro país para práctica del idioma. Así con esto, el panorama del alumno se abre al mundo actual, a experiencias personales y motivación no solo para pasar la materia, sino para que aprenda y lo ponga en práctica y sea medible el aprendizaje por sí mismo.

También es cierto, que aunque la mayoría maneja la computadora y sabe navegar en Internet, hay algunos estudiantes que son de comunidades donde no cuentan con este servicio, por lo que ellos se apoyaran de sus propios compañeros y maestros para manejarlo y hacer sus trabajos en los laboratorios de informática del plantel principalmente y/o en ciber que se encuentran en cada esquina, aunque esta última opción es más costosa para el alumno, por lo que lo mejor será aprovechar los recursos de plantel.

Es así como la estrategia de los alumnos será utilizar los recursos de su escuela y sus propios compañeros, y para dudas más grandes los docentes en el área.